La Policía Nacional ha asestado dos importantes golpes al tráfico de estupefacientes en la comarca de l’Horta Sud en las últimas 48 horas. Las intervenciones, coordinadas por diferentes brigadas de la Policía Judicial, se han saldado con la detención de diez personas y la incautación de importantes cantidades de cocaína, hachís, dinero en efectivo y armas de fuego.
Golpe definitivo a un clan familiar en Aldaia, Benetússer y Torrent
La operación más reciente y de mayor envergadura se ha saldado hoy miércoles, 1 de julio, con la desarticulación de una organización criminal de estructura familiar. Agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) han detenido a ocho personas —seis hombres y dos mujeres de entre 20 y 61 años— tras una investigación iniciada en febrero sobre un sospechoso de venta de cocaína a gran escala en la provincia de Valencia.
Los investigadores detectaron en mayo un importante almacenamiento de sustancia en la vivienda del principal implicado, lo que desencadenó el asalto policial. La operación ha supuesto el registro simultáneo de nueve inmuebles en Aldaia, Torrent y Benetússer. El balance de la operación incluye la intervención de 2,5 kilos de cocaína, 1,6 kilos de hachís, 200 gramos de marihuana, un arma de fuego, un revólver detonador con 30 cartuchos, dos vehículos y un cuantioso patrimonio de origen ilícito: más de 70.500 euros en efectivo, seis lingotes de plata y 280 monedas de plata. Tres de los arrestados, todos con antecedentes, ya han ingresado en prisión preventiva por orden judicial.
Desmantelado un punto de venta al menudeo junto a un colegio en Torrent
Esta gran operación se suma a la efectuada ayer martes, 30 de junio, por la Brigada Local de Policía Judicial de la Comisaría de Torrent. En este caso, los agentes desmantelaron un «punto negro» de venta de hachís al menudeo que generaba gran alarma social al encontrarse situado a escasos metros de un centro escolar de la localidad.
La investigación culminó con la detención de un matrimonio. El procedimiento empleado por los sospechosos consistía en realizar las transacciones directamente a través de una ventana enrejada de la vivienda, situada a unos dos metros de altura, donde los compradores (principalmente jóvenes) tocaban al cristal e introducían el dinero entre los barrotes. En el registro de este inmueble se intervinieron 270 gramos de hachís, dosis de cocaína, una báscula de precisión, 780 euros en efectivo y hojas de contabilidad con las ventas anotadas.






