La crisis ferroviaria desencadenada por el grave accidente de tren ocurrido el pasado 28 de octubre en Urda (Toledo) ha provocado dos dimisiones en la cúpula del sistema ferroviario español. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, anunció el martes 3 de noviembre su renuncia al cargo y, apenas 24 horas después, el presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), Luis Pedro Marco de la Peña, presentó también su dimisión.
Las dos salidas se producen en un contexto de creciente preocupación por la seguridad de la red ferroviaria española, después de que el choque entre dos trenes de alta velocidad de Renfe e Iryo dejara 69 personas fallecidas y numerosos heridos. El balance de víctimas mortales ha sido confirmado por el Centro Integrado de Datos (CID), que ha completado la identificación de todos los fallecidos.
La renuncia de Puente se hizo pública al término de su comparecencia en el Congreso de los Diputados, donde había acudido para ofrecer explicaciones sobre el accidente. El hasta entonces ministro aseguró que había tomado la decisión de abandonar sus responsabilidades desde los primeros momentos posteriores a la tragedia, aunque optó por permanecer en el cargo durante los días siguientes para atender las actuaciones más urgentes.
Durante su intervención, Puente defendió su gestión y explicó que consideraba incompatible continuar al frente del Ministerio después de dos accidentes ferroviarios graves en menos de nueve meses. El primero se produjo en Adamuz (Córdoba), donde fallecieron 46 personas, y el segundo en Urda, con 69 víctimas mortales.

El exministro también comunicó su decisión de renunciar a encabezar la candidatura del PSOE al Congreso por Valladolid, ampliando así su retirada de las responsabilidades políticas que tenía previstas.
El presidente de Adif presenta su dimisión un día después
La crisis institucional se agravó el miércoles 4 de noviembre con la renuncia de Luis Pedro Marco de la Peña, presidente de Adif desde septiembre de 2024.
El máximo responsable del gestor público de infraestructuras ferroviarias presentó formalmente su dimisión durante una reunión con Carlos Cuerpo, vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, que había asumido provisionalmente las competencias de Transportes tras la salida de Óscar Puente.
Según confirmaron fuentes gubernamentales a la Agencia EFE, Cuerpo aceptó la renuncia y agradeció a Marco de la Peña el trabajo desarrollado durante sus dos años al frente de Adif.
El propio Carlos Cuerpo explicó posteriormente en una entrevista en Televisión Española que Marco de la Peña había alegado motivos similares a los expuestos por Óscar Puente para abandonar el Ministerio. El vicepresidente calificó la decisión de acertada y aclaró que se trataba de una dimisión presentada por el responsable ferroviario, no de un cese impuesto por el Gobierno.
Marco de la Peña había llegado a la presidencia de Adif el 17 de septiembre de 2024, después de desempeñar responsabilidades en materia de infraestructuras y transportes en el Gobierno Vasco.
Su salida supone un nuevo cambio en la dirección de los organismos responsables del transporte ferroviario, precisamente cuando las investigaciones sobre el accidente de Urda mantienen abierta la necesidad de esclarecer sus causas y determinar las circunstancias que provocaron la colisión.
Carlos Cuerpo asume la gestión de Transportes en plena crisis
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha confiado provisionalmente las competencias de Transportes a Carlos Cuerpo, que deberá afrontar las consecuencias de la tragedia ferroviaria y gestionar el relevo en la dirección de Adif.
Entre los principales asuntos pendientes se encuentran la revisión de las condiciones de seguridad de la red de alta velocidad, la evaluación de los procedimientos de mantenimiento y la recuperación de la confianza de los usuarios.
El Gobierno ha aprobado un paquete de ayudas de 30 millones de euros, además de medidas destinadas a reforzar la seguridad ferroviaria, según la información difundida por RTVE.
Las dimisiones de Puente y Marco de la Peña representan un cambio significativo en la dirección política y técnica del sistema ferroviario español. Sin embargo, las responsabilidades concretas relacionadas con el accidente deberán determinarse a partir de las investigaciones correspondientes.
Mientras continúa el proceso de esclarecimiento de los hechos, las familias de las víctimas siguen afrontando las consecuencias de una tragedia que ha situado la seguridad ferroviaria entre las principales preocupaciones del país.
El último balance oficial, difundido el 5 de noviembre, mantiene en 69 el número de personas fallecidas. De ellas, 54 eran españolas y 15 extranjeras. Los restos mortales de 66 víctimas ya habían sido entregados a sus familiares.
La crisis deja ahora al Gobierno ante el reto de reorganizar la dirección del transporte ferroviario, impulsar las medidas de seguridad necesarias y ofrecer respuestas sobre las circunstancias de un accidente que ha provocado una profunda conmoción social.






