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Giro en el crimen de Sueca: El hijo del asesino confiesa que intentó salvar a Álex antes de la puñalada mortal

El horror vivido el pasado 24 de enero en Sueca ha cobrado una nueva y dolorosa dimensión tras la declaración judicial del hijo del asesino confeso. En una comparecencia de dos horas mediante cámara Gesell —procedimiento que protege la intimidad de los menores—, el joven de 13 años, único testigo presencial de la tragedia, ha roto su silencio con un relato estremecedor que no deja lugar a dudas sobre la mecánica del crimen que acabó con la vida del pequeño Álex.

«Intenté sujetar los brazos de mi padre»

El menor, que padece síndrome de Asperger, relató con una coherencia que ha impactado a los investigadores cómo lo que parecía una tarde normal de videojuegos se convirtió en una carnicería. Según su testimonio, ambos amigos estaban jugando cuando Álex se levantó para ir al baño. A pesar de llevar auriculares, el hijo del agresor escuchó gritos de auxilio que le hicieron correr hacia el pasillo.

Allí encontró a su padre atacando a su mejor amigo. En un acto de valentía desesperada, el niño intentó interponerse y sujetar los brazos de su progenitor para detener la agresión. Sin embargo, un fuerte golpe de su padre le apartó violentamente, momento en el que se produjo la puñalada definitiva en el corazón de Álex. «Tuve mucho miedo», confesó el menor ante el equipo psicosocial.

El mensaje de odio: el niño como herramienta de venganza

Quizás el punto más oscuro de la declaración fue la reacción del asesino tras cometer el crimen. Cuando su hijo, en estado de shock, le preguntó: «¿Qué has hecho?», el padre no mostró arrepentimiento. Su respuesta fue un dardo directo contra su expareja: «Cuánto daño me ha hecho tu madre, ya tiene todo lo que quería».

Estas palabras refuerzan la tesis de la acusación sobre un posible móvil de violencia vicaria, donde el agresor utiliza el asesinato de un ser querido (en este caso el mejor amigo de su hijo y una figura cercana a su exmujer) para causar un daño psicológico irreparable a su antigua pareja, con quien mantenía un encarnizado litigio judicial.

Doble trauma: Testigo y objetivo de acoso

La familia del menor ha aprovechado este paso procesal para denunciar la situación de desprotección que vive el niño. Al trauma de haber presenciado el asesinato de su mejor amigo a manos de su propio padre, se suma ahora un acoso sistemático y amenazas por parte de algunos sectores que proyectan en él la rabia por los actos de su progenitor. El entorno del menor reclama protección inmediata y recuerda que el niño es, a todos los efectos, otra víctima directa de esta tragedia.

Instrucción y solidaridad en Sueca

Mientras el presunto autor permanece en la prisión de Picassent tras entregarse voluntariamente el día de los hechos con la frase: «Ponedme las esposas, que he matado a un chico», la localidad de Sueca sigue volcada con la familia de la víctima. Se ha puesto en marcha un crowdfunding para sufragar los elevados costes judiciales de un proceso que se prevé largo y complejo.

La declaración de hoy se considera la prueba de carga definitiva. El relato del hijo, sin fisuras ni contradicciones, deja al asesino confeso en una posición judicial prácticamente indefendible ante el próximo juicio por asesinato.

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