Jornada negra para la seguridad ciudadana y la convivencia escolar en València. La Policía Nacional ha logrado descabezar a un grupo de jóvenes que aterrorizaba el distrito de Trànsits, mientras la justicia dicta sentencia sobre un traumático episodio de agresión sexual ocurrido durante una excursión escolar. Ambos casos subrayan una preocupante tendencia de violencia entre menores en la capital.
Caída de la banda de Marxalenes: Violencia desmedida por “deporte”
La Policía Nacional ha detenido a 19 jóvenes, de los cuales 18 son menores de edad, acusados de sembrar el pánico en el barrio de Marxalenes y sus alrededores. La investigación, iniciada tras un repunte de robos en diciembre, ha revelado un perfil criminal inquietante:
Modus operandi: Actuaban en grupos numerosos para anular cualquier defensa de las víctimas.
Violencia gratuita: No siempre buscaban el botín. En dos de los casos, los detenidos cometieron agresiones brutales y utilizaron armas blancas sin llegar a sustraer nada, lo que apunta a una violencia por mera diversión o estatus grupal.
Balance: Se les imputan diez robos con violencia y dos delitos de lesiones. El único mayor de edad del grupo (20 años) y los 18 menores ya han pasado a disposición judicial.
Sentencia por el “Caso Loreto”: 15 meses de internamiento para un menor
La justicia ha dictado finalmente sentencia sobre los hechos ocurridos durante un viaje escolar a Málaga del colegio Nuestra Señora del Loreto (curso 2022-2023). Un menor ha sido condenado por un delito de agresión sexual en grado de tentativa contra un compañero de clase.
Claves de la resolución judicial:
Internamiento cerrado: El juez impone 15 meses de internamiento en régimen cerrado, seguidos de dos años de libertad vigilada y un programa de educación sexual.
Responsabilidad Civil: Se fija una indemnización de 17.400 euros para la víctima. De esta cantidad deberán responder solidariamente los padres del menor y el propio centro educativo.
Protocolos: El colegio ha emitido un comunicado interno reafirmando su transparencia, tras un proceso que ha visto el sobreseimiento de otros implicados por falta de pruebas o por ser inimputables (menores de 14 años).
La coincidencia de estas dos noticias hoy evidencia una realidad compleja: la precocidad delictiva. Por un lado, la acción policial frena una escalada de violencia en las calles de Trànsits; por otro, la sentencia judicial recuerda que la responsabilidad de los actos cometidos en el ámbito escolar (incluso en excursiones) recae también sobre los centros y las familias.







