La investigación policial apunta a una estructura de canales y grupos de mensajería que habría captado a jóvenes, incluidos menores, para promover acciones violentas bajo la apariencia de movilizaciones estudiantiles. Tres personas han sido detenidas en la provincia de Valencia y dos de ellas han ingresado en prisión provisional sin fianza.
El movimiento Blocus ha situado a València en el centro de una operación policial ante las convocatorias difundidas en redes sociales para provocar disturbios, saqueos y actos vandálicos durante la celebración de Halloween. Las investigaciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil han permitido detener a varias personas presuntamente relacionadas con la organización de estas acciones, entre ellas el considerado fundador e impulsor de Blocus en España, arrestado en Picanya.
La investigación apunta a que el movimiento utilizaba las redes sociales y las aplicaciones de mensajería para difundir convocatorias, captar participantes y coordinar posibles actuaciones contra establecimientos comerciales. Algunos de los mensajes investigados presentaban las movilizaciones como protestas estudiantiles, aunque las fuerzas de seguridad sostienen que determinados grupos estaban siendo utilizados para promover saqueos, robos y acciones violentas.
Blocus es un movimiento surgido en Francia cuyo nombre hace referencia a los bloqueos estudiantiles. La denominación se ha extendido a otros países a través de internet y se ha utilizado para convocar movilizaciones de distinta naturaleza. En España, las investigaciones policiales se centran en aquellos canales y grupos en los que, bajo esa apariencia de protesta, se habrían difundido llamamientos para cometer actos vandálicos y asaltar comercios.

De las redes sociales a los grupos privados de mensajería
La captación de participantes se habría realizado principalmente a través de publicaciones en redes sociales, vídeos y carteles difundidos por internet. Algunos de esos carteles incorporaban códigos QR que dirigían a los usuarios a grupos de WhatsApp o Telegram. Desde esos espacios, los interesados podían acceder a otros canales más restringidos en los que se compartían las convocatorias y las instrucciones investigadas por la Policía.
Los mensajes se difundían también entre jóvenes de su entorno, incluidos compañeros de clase y menores de edad. Según las pesquisas policiales, algunas publicaciones intentaban presentar las concentraciones como movilizaciones estudiantiles, con referencias a reivindicaciones educativas y a la participación de jóvenes.
Sin embargo, junto a esa apariencia de protesta se habrían difundido indicaciones para acudir con ropa oscura y el rostro cubierto, así como mensajes relacionados con la preparación de saqueos y actos vandálicos. También se habrían compartido instrucciones para dificultar la identificación de los participantes y trasladar parte de la coordinación a grupos privados.
Los investigadores han detectado mensajes en los que se animaba a los participantes a organizarse para actuar de forma coordinada. En algunos canales se señalaban establecimientos comerciales del centro de València como posibles objetivos y se hablaba de aprovechar momentos con menor presencia policial. También se habrían difundido propuestas para provocar incendios y generar distracciones mientras se producían los asaltos.
La Policía investiga igualmente mensajes en los que se mencionaban comercios de lujo, joyerías y grandes superficies. Estas referencias forman parte de las diligencias policiales y no significan que todos los establecimientos señalados hayan sufrido ataques ni que todas las personas que recibieron los mensajes participasen en los planes investigados.

El antecedente de los disturbios de Barcelona
La preocupación por la expansión de Blocus aumentó después de los graves incidentes registrados en Barcelona el 24 de octubre. Una convocatoria difundida a través de las redes sociales terminó derivando en altercados, incendios, daños en mobiliario urbano y saqueos de establecimientos comerciales.
Los disturbios motivaron una actuación policial y judicial que se ha extendido a diferentes puntos de España. Los investigadores tratan de identificar a las personas que habrían administrado los canales, difundido las convocatorias o participado en la coordinación de las acciones.
La Guardia Civil relaciona al detenido en Picanya con aquellos incidentes y con las nuevas convocatorias que se habían difundido para el 31 de octubre. Según la investigación, el arrestado habría creado y administrado grupos de Telegram desde los que se coordinaban las acciones y se presentaba en internet como responsable de Blocus España.
Tres detenidos en la provincia de Valencia
La operación ha dejado varias detenciones en la provincia. La primera se produjo el 28 de octubre en València, donde la Policía Nacional arrestó a un menor de 17 años al que atribuye la creación de los canales de comunicación denominados Blocus VLC.
Según la investigación policial, desde esos grupos se realizaban llamamientos para organizar saqueos y actos de pillaje en comercios de la ciudad, especialmente en la zona centro. El menor habría difundido instrucciones sobre la fecha y la hora de los posibles asaltos, además de animar a otros usuarios a compartir los canales para incorporar a más participantes. Uno de los grupos llegó a superar los 400 usuarios.
La Fiscalía de Menores decretó su internamiento cautelar en un centro especializado. Los canales investigados fueron cerrados.
El segundo arresto en la provincia se produjo en Alfafar, donde la Policía Nacional detuvo a un joven de 18 años. Los investigadores le atribuyen una participación activa en los grupos vinculados a Blocus VLC y la difusión de mensajes en los que, presuntamente, explicaba cómo fabricar artefactos incendiarios y cómo actuar durante los saqueos.
El joven quedó a disposición judicial y la titular de la plaza número 2 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Catarroja decretó el 31 de octubre su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Está investigado por un presunto delito de pertenencia a grupo criminal orientado a movilizar o inducir a otras personas a cometer delitos de desórdenes públicos, robos con fuerza en establecimientos abiertos al público y daños dolosos en mobiliario urbano y propiedades privadas. La calificación queda pendiente de lo que determine la instrucción.
La tercera detención en territorio valenciano tuvo lugar en Picanya, donde la Guardia Civil arrestó al considerado presunto fundador e impulsor de Blocus España. El investigado habría creado y administrado grupos de Telegram y se habría presentado en vídeos difundidos por internet como responsable del movimiento en el país.
La magistrada de guardia de Torrent decretó también para él prisión provisional, comunicada y sin fianza. La resolución incluye la prohibición de acceder desde el centro penitenciario a ordenadores u otros dispositivos que le permitan utilizar redes sociales. Está investigado por presuntos delitos relacionados con la organización criminal destinada a incitar a cometer desórdenes públicos, robos con fuerza en comercios y daños, sin perjuicio de una posterior calificación jurídica.
A estas actuaciones se suman otras detenciones practicadas en distintos puntos de España. Además, la Policía Nacional arrestó el 31 de octubre en València a otro menor relacionado con Blocus VLC por distribuir mensajes que permitían acceder a aplicaciones y chats utilizados para coordinar las convocatorias. Según fuentes policiales citadas por Europa Press, este arresto elevaba a cinco las detenciones practicadas por la Policía Nacional por promover pillajes y sabotajes entre jóvenes.
Refuerzo policial ante las convocatorias de Halloween
La difusión de nuevas convocatorias para el 31 de octubre llevó al Ayuntamiento de València y a la Delegación del Gobierno a coordinar un dispositivo especial de seguridad. La Policía Local duplicó los efectivos extraordinarios previstos inicialmente para la noche de Halloween, mientras que la Policía Nacional y la Guardia Civil reforzaron su presencia en el centro de la ciudad.
La Junta de Seguridad extraordinaria reunió a responsables municipales, policiales y de Protección Civil para coordinar las actuaciones preventivas. Entre las medidas adoptadas figuró la retirada de contenedores, especialmente los de vidrio, papeleras y otros elementos del mobiliario urbano que pudieran utilizarse para causar daños.
La alcaldesa de València, María José Catalá, pidió a la ciudadanía que evitara acudir al centro durante la tarde y recomendó especialmente a los menores que no se acercaran a las zonas donde pudieran producirse concentraciones. También se mantuvieron contactos con los comerciantes para coordinar medidas de prevención.
La convocatoria provocó preocupación entre los establecimientos del centro histórico. Numerosos comercios protegieron sus escaparates con paneles de madera y adelantaron el cierre o decidieron no abrir durante la tarde. Algunos espacios culturales también suspendieron su actividad ante el temor a posibles incidentes.
Una tarde sin incidentes destacados en València
Pese a la preocupación generada por los mensajes difundidos en internet, la tarde del 31 de octubre transcurrió sin incidentes reseñables en València, según la información facilitada por las autoridades. Los agentes mantuvieron la vigilancia en los puntos señalados en las convocatorias y realizaron identificaciones y controles preventivos.
La operación policial continúa abierta para esclarecer el alcance de la estructura, identificar a otros posibles administradores de los canales y determinar la participación individual de las personas investigadas.
Las detenciones y los ingresos en prisión provisional no suponen una condena. Los arrestados mantienen la presunción de inocencia y será la investigación judicial la que determine si existen responsabilidades penales por los hechos que se les atribuyen.
La actuación policial busca frenar la utilización de las redes sociales para organizar saqueos y actos violentos, especialmente cuando las convocatorias se difunden entre jóvenes y menores bajo la apariencia de protestas estudiantiles. Las autoridades recuerdan que participar en actos de vandalismo, incendios o robos puede tener consecuencias penales, también para quienes no hayan alcanzado la mayoría de edad.







