La costa de la provincia de València atraviesa una semana crítica en el momento cumbre de la temporada turística. La combinación de los efectos de un devastador incendio forestal en Castellón, la deficiente gestión hídrica de los vertidos de L’Albufera y la tragedia en el mar han encendido todas las alarmas en el litoral valenciano, afectando la salubridad de las aguas, la biodiversidad y la seguridad de los bañistas.
Llegada masiva de cenizas y restos carbonizados del incendio de Castellón

El gran incendio forestal originado en la Vall d’Uixó, que ya cumple su cuarto día activo habiendo calcinado unas 6.500 hectáreas dentro de un perímetro de 48 kilómetros, está teniendo un impacto directo en las playas valencianas por dos vías distintas: el viento y las corrientes marinas.
Por un lado, las partículas suspendidas y transportadas por el viento han cubierto con una fina capa de ceniza negra la arena de varios municipios de l’Horta Nord. Localidades como Puçol, El Puig, La Pobla de Farnals y Meliana presentan desde el lunes una estampa insólita que evidencia la magnitud de la catástrofe en la Plana Baixa. A esta situación se suma el cierre al tráfico marítimo del puerto de Sagunto, pieza clave para las maniobras de carga de agua de los hidroaviones que combaten las llamas.
Por otro lado, la crisis se ha desplazado hacia las playas del sur de la capital (desde Pinedo hasta El Perellonet). Los trabajadores del servicio de limpieza del Ayuntamiento de València han detectado la aparición en la zona de arena mojada de objetos negros arrastrados por las corrientes. Los análisis efectuados por el Laboratorio Municipal han ratificado que se trata de restos carbonizados procedentes del fuego de Castellón, por lo que los técnicos locales ya han procedido a activar las tareas para su inmediata retirada.
Nuevos vertidos sin depurar desatan la indignación en El Perellonet y El Perelló
De forma paralela, la costa sur vive una severa crisis ambiental y sanitaria derivada de la gestión del Parque Natural de L’Albufera. Tras las persistentes quejas de los residentes de la Dehesa del Saler por la acumulación de aguas turbias en la Gola de Pujol, la mancha de vertidos sin depurar ha avanzado con fuerza hacia las playas de El Perellonet y El Perelló.
El agua presenta una tonalidad verdosa densa provocada por la eutrofización. Este fenómeno responde a la evacuación directa al mar de las masas de agua del cultivo estival del arroz, cargadas de nitratos, materia orgánica y productos fitosanitarios (herbicidas, plaguicidas y fungicidas) sin ningún tipo de filtrado previo.
La situación ha desatado la indignación vecinal y comercial, al poner en entredicho el plan de gestión hídrica anunciado este mismo mes por el concejal de Devesa-Albufera, José Gosálbez Payá. El edil se había comprometido a no abrir las compuertas de la Gola de El Perellonet salvo necesidad técnica estricta para salvaguardar el baño, defendiendo que la apertura de la Gola de Pujol beneficiaba al ecosistema. El escenario actual demuestra el incumplimiento de dicha estrategia y el traslado del agua contaminada de un tramo a otro de la costa. Las plataformas de afectados exigen de inmediato la implantación de infraestructuras de depuración y controles analíticos transparentes y públicos.
Fallecimiento por ahogamiento en El Puig de Santa María
A la crisis medioambiental se añade la crónica de sucesos. El Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) confirmó que en la noche del pasado martes se registró un aviso por ahogamiento en una de las playas de El Puig de Santa María, tras avistar los bañistas a un hombre flotando en el agua.
Pese a que los testigos iniciaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar antes de la llegada de los servicios sanitarios, la unidad del SAMU desplazada al lugar solo pudo confirmar el fallecimiento del varón. Las causas definitivas del deceso quedan a la espera de los resultados oficiales de la autopsia.







