La Fiscalía solicita 32 años de prisión para cada uno de los tres acusados, señalados por su presunta participación en una emboscada que acabó con la vida de un joven de 24 años y dejó gravemente herido a su hermano, de 16.
La Audiencia Provincial de València celebra el juicio contra un pianista de una iglesia evangélica de Natzaret, su hijo y su suegro por la muerte de un joven de 24 años y el intento de asesinato de su hermano menor, que tenía 16 años cuando ocurrieron los hechos. La agresión tuvo lugar el 2 de mayo de 2025 durante la celebración de un culto religioso.
El caso se juzga ante un tribunal popular, que deberá determinar la participación de los tres procesados y esclarecer si el ataque fue planificado. La Fiscalía solicita 32 años de prisión para cada acusado por los delitos de asesinato consumado y asesinato en grado de tentativa.
Según la investigación, los acusados habrían preparado una emboscada contra los dos hermanos en la antesala de la iglesia. La acusación sostiene que dos de ellos habrían utilizado armas blancas para atacar a las víctimas, mientras el tercero habría empleado una garrota para impedir que otras personas intervinieran y las auxiliaran.
El joven de 24 años murió después de recibir una puñalada en el tórax que le alcanzó el pulmón y el corazón. Su hermano también resultó herido por arma blanca en el abdomen, aunque sobrevivió al ataque.
Un conflicto previo durante el culto
La investigación sitúa el posible origen del enfrentamiento en un incidente ocurrido días antes de la agresión. La madre de los dos jóvenes formaba parte del coro de la iglesia y, durante una celebración religiosa, pidió al pianista que dejara de tocar porque, según la versión recogida en la causa, lo estaba haciendo a destiempo.
El músico habría interpretado esa indicación como una humillación. Entre los elementos que se analizan figura un mensaje que habría compartido en un grupo de WhatsApp, en el que afirmaba que solo se humillaba ante Dios y no ante una mujer.
La acusación considera que ese episodio pudo desencadenar una reacción de resentimiento contra la familia. No obstante, la relación entre el incidente y el ataque constituye una hipótesis que deberá valorarse a partir de las pruebas presentadas durante el juicio.
La investigación policial y las armas intervenidas
Durante las sesiones del juicio, el responsable del grupo de Homicidios de la Policía Nacional de València ha explicado las actuaciones realizadas para esclarecer los hechos y detener a los sospechosos.
Según su declaración, los agentes intervinieron cinco armas blancas y dos garrotas. Entre los objetos encontrados en el domicilio que compartían dos de los acusados figuraban varias navajas, una de ellas con una hoja de 22 centímetros, además de dos machetes y una garrota.
El jefe policial también relató que uno de los procesados fue localizado en Alzira dos semanas después del crimen y que, al advertir la presencia de los agentes, habría intentado entregar a su mujer una navaja que llevaba encima.
Sin embargo, la Policía no ha podido establecer que las armas intervenidas fueran las utilizadas en la agresión, ya que no presentaban restos de sangre ni huellas de los autores. El responsable de la investigación señaló ante el jurado que algunas eran compatibles con la forma y la profundidad de las heridas descritas por los forenses.
Los investigadores también indicaron que los teléfonos móviles de dos de los acusados no aparecieron y que otros dispositivos localizados tenían su contenido borrado.
Detenciones en Málaga y tres acusados en el banquillo
Tras el ataque, el pianista, su hijo y otros familiares fueron objeto de la investigación policial. El pianista, su hijo y la esposa de este fueron localizados en Málaga cuatro días después del crimen, según la información expuesta durante el procedimiento. Posteriormente, la imputación de la mujer fue retirada a petición de la Fiscalía.
La investigación también menciona a otro hijo del pianista que tenía 13 años cuando ocurrieron los hechos, por debajo de la edad mínima exigida para exigir responsabilidad penal conforme a la Ley de responsabilidad penal del menor. Este menor no figura entre los tres adultos juzgados por el tribunal popular.
La acusación plantea una posible motivación de género
Otro de los aspectos que se analizarán en el procedimiento es la petición de la acusación particular de aplicar una agravante de género. Esta solicitud se relaciona con la hipótesis de que la agresión estuviera motivada, al menos en parte, por el resentimiento hacia la madre de las víctimas después de que le pidiera al pianista que dejara de tocar.
La aplicación de esta agravante dependerá de que se acrediten los requisitos legales correspondientes. El jurado deberá valorar el contexto del enfrentamiento, las declaraciones de los testigos y el resto de las pruebas antes de determinar qué hechos considera probados.
El procedimiento busca esclarecer tanto la muerte del joven como la agresión sufrida por su hermano y la posible planificación del ataque. Los tres procesados mantienen la presunción de inocencia mientras no exista una condena firme.
La Fiscalía reclama 96 años de prisión en total, al solicitar 32 años para cada uno de los tres acusados. La decisión final dependerá del veredicto del jurado popular y de la resolución judicial posterior.







